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Mucho se habla de contaminación acústica y de los problemas derivados. Pero, ¿qué sabemos realmente de este problema que acecha fundamentalmente en los entornos urbanos? Y, sobre todo, ¿qué podemos hacer para reducirla? Estas son las cuestiones fundamentales para entender cómo nos afecta este peligro invisible.

  • ¿Qué es la contaminación acústica?

Se llama contaminación acústica, sónica o sonora al exceso de sonido que altera las condiciones normales del ambiente y que puede afectar a la calidad de vida de las personas si no se controla. Es un término que hace referencias a ruidos molestos. Es importante resaltar que al contrario que la atmosférica no deja residuos, no tiene un efecto acumulativo en el medio, pero si puede tener un efecto acumulativo en sus efectos en los humanos.

  • ¿Qué provoca la contaminación acústica?

Actualmente la contaminación acústica es una de las mayores preocupaciones en las áreas urbanas. Está provocado por las actividades humanas (tráfico, industrias, locales de ocio, aviones, barcos, entre otros.) Es por eso por lo que en las ciudades es especialmente alta. Los especialistas en ruido y en contaminación acústica son los que miden los niveles de ruido en las ciudades y elaboran mapas de ruido. En ellos se establecen los niveles de ruido que se encuentran en cada zona de las ciudades y los niveles umbrales tanto por de día como por la noche que se deberían de tener para conseguir un buen estado de salud.

  • ¿Qué limites son los recomendados?

Es un tipo de contaminación invisible que se percibe solo por un solo sentido: el oído, lo cual hace subestimar su efecto. Esto no sucede con el agua, por ejemplo, donde la contaminación se puede percibir por su aspecto, olor y sabor. Según la Organización Mundial de la Salud, el nivel de ruido se mide en decibelios (dB). El límite recomendado como tolerable por la OMS es de 65 decibelios durante el día y 55 por la noche. Si se supera este tope, comienzan los problemas de salud.

  • ¿Qué efectos provoca en nuestra salud?
  1. Auditivos:los ruidos (entre 90 decibelios o más) pueden causar la pérdida de audición o pitidos en los oídos.
  2. Psicológicos:irritabilidad, estrés, problemas de comunicación, ansiedad e incluso agresividad.
  3. Fisiológicos:aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria y la presión arterial.
  4. Alteraciones del descanso:falta de atención y aprendizaje, somnolencia diurna, cansancio y bajo rendimiento.
  • ¿Qué podemos hacer para solucionarlo?

Son muchas las pequeñas acciones cotidianas que tenemos a mano para reducir las molestias de la contaminación acústica que provocamos y las que sufrimos a causa de terceros. Por ejemplo, pasear por la calle de forma ordenada sin gritar, reducir el uso de los vehículos a motor o en casa evitar hacer actividades ruidosas en horario nocturno como obras o pasar la aspiradora, evitar poner música o la televisión alta o aislar nuestras viviendas. Y sobre todo cumplir las ordenanzas municipales.

 

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