Investigaciones curiosas

Shhh! Se estudia

Una obra en la calle, un atasco de coches, los pitidos, el paso de una ambulancia, el sonido de un teléfono móvil o incluso el murmullo de los compañeros reduce el rendimiento escolar.

Son incontables las ocasiones en las que estando en la universidad es imposible concentrarse en las clases de un profesor, o leer atentamente un texto o cualquier otro tipo de actividad que implique un alto grado de concentración.


Un estudio realizado recientemente por la Facultad de Psicología de la UAM advirtió que la contaminación acústica puede tener efectos negativos en los estudiantes como la reducción de la atención, del rendimiento o la productividad e incluso generar situaciones de estrés.

Por lo tanto, conseguir que el entorno sea más silencioso mejoraría la vida en la universidad y se conseguiría un mayor rendimiento.

La solución encontrada para algunos es la de encontrar cascos, para otros tapones. Para los primeros, los que escuchan música, hay que advertirles que deben hacerlo a un nivel de volumen adecuado (unos 50 decibelios, y así lograr reducir esa sensación de ruido y conseguir así una mayor concentración.

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Decibelios, la unidad para medir los sonidos. Descubre a cuántos decibelios conversamos habitualmente, pasan los coches por la calzada o un avión por encima de nosotros. 

Puedes continuar leyendo sobre el estudio de la UAM aquí

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¿Tienes la capacidad de quedarte dormido hasta andando? o por el contrario ¿te despiertas con el sonido del aleteo de una mosca? Los científicos acaban de descubrir el secreto de por qué ocurre esto.

Nos hacemos eco de una noticia de BBC Mundo que a su vez hablaba de este estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston, EE.UU.

La investigación la llevaron a cabo con doce voluntarios sanos en una clínica del sueño durante tres noches. Parece ser que cuando dormimos nuestro cerebro es como un ordenador hibernando, activa y desactiva procesos, en este caso, activa uno para bloquear los sonidos al dormir.

Según este estudio publicado en la revista Current Biology creen que sería posible estimular este mecanismo por medio de terapias, medicamentos o dispositivos electrónicos.

Pero ¿qué les hicieron a los doce voluntarios?

La primera noche en la clínica del sueño fue tranquila, pero durante la segunda y la tercera se sometió a los bellos durmientes a diversos ruidos, como el sonido persistente de un teléfono, el tráfico de automóviles en la calle, el ruido de aviones y los pitidos del equipamiento del hospital ¿crees que tú podrías soportarlo?

Cada uno de los voluntarios fue sometido a una electroencefalografía (EEG), un aparatito que ve y graba la actividad bioeléctrica del cerebro. Lo que descubrió el equipo dirigido por el doctor Jeffrey Ellenbogen es que este proceso lo realiza un tipo de onda cerebral que, creen, que es la que bloquea los efectos del sonido y de cualquier otra información sensorial que pasa por el cerebro mientras dormimos. El caso es que esa onda en algunos es más efectiva y para otros menos y creen que sería posible estimular este mecanismo por medio de terapias, medicamentos o dispositivos electrónicos.


“En los últimos años hemos descubierto que los ejes del sueño son generados por el tálamo. Y como ésta es la puerta de la información sensorial del cerebro, la hipótesis es que los husos del sueño son indicadores del bloqueo de ruido mientras dormimos”, señaló Ellenbogen. ¿Interesante no?

La conclusión: “nuestro estudio confirma esta teoría en seres humanos y da un paso más allá: uno puede utilizar los ejes de sueño como un biomarcador para predecir si una persona tendrá dificultades en un entorno ruidoso en el futuro o no”.

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