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Uno de los grandes aciertos en lo estrictamente laboral y también en lo personal es guardar silencio cuando la situación lo requiere. Y es que en ocasiones, hablamos más de lo debido y escuchamos menos de lo que deberíamos. Una conversación es mucho más que un monólogo entre ambas partes. La comunicación, como bien nos enseñan desde niños,  es el resultado de la interacción entre una práctica del habla activa y el uso constructivo de los silencios. Seguro que te ha pasado. Piensas: “No debería haber hablado más de la cuenta”. ¡Y es que nos pasa a todos! Además, los expertos coinciden en que el silencio ayuda a mejorar nuestra salud, ya que reduce el estrés y permite estimular la creatividad. Cuando estamos en silencio, nuestra presión sanguínea disminuye y mejora, por lo que nuestro rendimiento aumenta.

Como hemos comprobado, hoy en día el silencio es casi un lujo moderno ¿Pero, en qué situaciones es correcto guardar silencio? Tal vez deberíamos tener el siguiente listado bien aprendido, para corregir errores incluso antes de cometerlos:

Concentración, la clave para el éxito: Este es un consejo recurrente, pero muy necesario. Guardar silencio durante un examen no es solo imprescindible, sino también recomendable. Y es que mantener el silencio relaja el estrés, que está íntimamente relacionado con la hormona de cortisol. Cuando escuchamos sonidos excesivamente elevados, esta hormona segrega y nos produce un estado de tensión nada saludable.

Estudiando en casa o aprendiendo en clase: Durante cualquier prueba que requiera un esfuerzo mental y de memoria, es extremadamente imprescindible liberar cuerpo y mente. Es demasiado habitual ver a los estudiantes realizando tareas o durante sus clases con una pantalla cerca. Los estímulos excesivos pueden perjudicar la consolidación de contenidos y la reflexión. Por ello, los modelos de enseñanza valoran el silencio como una herramienta para el desarrollo integral del conocimiento.

En una entrevista de trabajo, ¡menos es más!: Cuando estamos expuestos a situaciones en las que queremos trasladar la mejor versión de nosotros mismos, es importante respetar los momentos de silencio. Y es que así tendremos más tiempo para preparar adecuadamente las contra argumentaciones y disminuimos así las posibilidades de cometer errores. Además, la otra parte se siente comprendida, escuchada y aprecia el interés.

En una reunión: ¿Sabes lo que es la cognición autogenerada? Cuando estamos en silencio y comenzamos a pensar, nuestra mente entra en un estado de ensoñación, por lo que el silencio genera creatividad. Si debes hablar en público, es positivo que sepas que ciertos estudios señalan que aquellos sonidos por encima de los 30 decibelios pueden causar estrés en el cerebro, potenciando la ansiedad. ¡Tenlo en cuenta!

Ante una situación laboral tensa: Una reunión que no sale bien, una disputa laboral… ¡seguro que te ha pasado! Lo importante es mantener la calma y abordar el silencio como un instrumento de negociación. Nuestro interlocutor se sentirá más comprendido y nosotros tendremos tiempo para pensar con calma nuestro argumento.

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