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¿Cansado de los gustos musicales de tus vecinos? ¿Te molesta despertarte oyendo una conversación ajena? ¿Necesitas descansar, pero la televisión del piso de arriba te lo impide? Si vives en una comunidad, es muy probable que te incomode el exceso de sonido que proviene de los hogares contiguos.

Pero, ¿te has preguntado alguna vez si tus acciones provocan esa misma molestia en los demás? Si te interesa vivir en armonía con tu entorno, seguro que querrás saber qué debes evitar para molestar a tus vecinos. Puede que estés haciendo alguna cosa que resulta incómoda, sin ni siquiera darte cuenta. Y es que el exceso de ruido puede perturbar nuestro descanso.

Afortunadamente, nuestra manera de actuar puede mejorar el descanso de los que nos rodean.

Con simples gestos podemos corregir nuestros errores y optimizar la calidad de vida de nuestros vecinos. Si todos tenemos en cuenta unos pocos consejos, nuestro día a día y el del resto de inquilinos puede ser mucho más agradable y respetuoso.

  1. ¡Baja la voz! Buenas noticias: a tus vecinos no les interesa saber qué te pasó anoche. Tampoco quieren saber porqué discutes con tu madre, o con tu pareja, o con tu amigo…A veces no nos damos cuenta del tono que empleamos en una conversación. Si quieres que te respeten, ¡modera tu volumen!
  2. ¡Esa música! Que sí, que puede que estés contentísimo escuchando ese nuevo hit, pero… ¿hace falta que disfrutes a todo volumen? No es necesario que tus vecinos sepan cuáles son tus preferencias musicales. Este es uno de los problemas más recurrentes entre las comunidades, y eso que la solución es bien sencilla: unos auriculares te permitirán disfrutar y respetar al resto de inquilinos. Si tocas algún instrumento, debes respetar el descanso ajeno y, sobre todo, controlar los horarios.
  3. La televisión: esa gran fuente de problemas comunales. Un gran acontecimiento, un buen partido… ¿y si tu vecino necesita aprovechar ese tiempo para estudiar o descansar? Poner en común los horarios de descanso en una comunidad no siempre es fácil. Por eso, debemos tener en cuenta unas mínimas normas de convivencia. El volumen de nuestro televisor puede resultar incómodo para los demás. Debemos adaptarnos y disminuirlo, si es preciso.
  4. ¿Qué pasa ahí arriba? Las comunidades sufren los constantes ruidos que se emiten desde el piso de arriba. El eco de unos tacones, el ruido que emite cualquier objeto al caer, la movilidad de los muebles…todo son sonidos comunes, y algunos inevitables. Por eso, debemos tener en cuenta el horario en el que los producimos. Tal vez no es buena idea eso de redecorar el salón a las 3 de la mañana…
  5. ¿Qué hace mi mascota cuando no estoy? Si tienes cualquier mascota, debes ser consciente del ruido que produce. Más aún si vives en una comunidad de vecinos. Los constantes ladridos de un perro, por ejemplo, pueden perturbar el descanso ajeno y ser muy molestos para el resto de personas. Por eso, es importante saber qué pasa cuando tú no estás, para poner remedio.

La vida en común es sencilla si todos compartimos una actitud amable y sincera. Con una comunicación recíproca y amigable, conseguiremos un entorno más estable y tranquilo. El consejo más importante en la lucha contra el ruido es, sin duda, la empatía.

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